Bufones, sátiros y otros personajes, la idea de un bromista que pone en peligro el orden establecido es algo que nos viene desde épocas más antiguas. El joker en los comics de DC y adaptaciones cinematográficas de Batman es una muestra de que, de alguna manera, la figura de Loki persiste en la cultura popular.

Mediante la apariencia de un ser bromista y poco cuerdo vemos como se reencarna uno de los delincuentes más peligrosos de la humanidad, que mediante el arte del engaño y la locura logra llevar a cabo sus más crueles planes, o al menos los llevaría si no fuese por su alter ego, Batman que simboliza la encarnación de la justicia y otros poderes que deben mantener el orden frente el caos.

Un comportamiento impredecible, un extravagante gusto por lo sádico y lo cruel y esa habilidad innata para ejercer el mal, son las dos características principales tanto de un personaje como de otro, sin olvidar el hecho de que sus planes sean frustrados y más de una vez deban pagar un castigo por ello. ¿Como no comparar la muerte del segundo Robin a manos del Joker con la muerte de Balder a manos de Loki?

Es curioso como un personaje que apareció en el cómic Batman#1 y debía haber muerto en el mismo se mantuvo con vida y logró convertirse en un personaje vital para el desarrollo de la historia y que nos ha ofrecido en el séptimo arte algunas de las mejores actuaciones de mano de Heath Ledger, Jack Nicholson o Joaquin Phoenix. Gracias a los grandes dibujantes y guionistas, así como los grandes actores que lo interpretaron tenemos un referente de la cultura popular y una parte fundamental de la cultura del cómic.

Y que mejor manera para disfrutar de la película del Joker que con un hidromiel Loki que te haga saborear cada momento de locura de la manera más dulce posible. Esperamos que os guste esta gran obra cinematográfica.

Sköl!