Hola hidromieleros! Hemos aprovechado estos días para contaros con detalle la historia de la muerte de Balder y hoy vamos a escribir la última parte de esta historia, aunque bien podríamos sacar alguna cosilla más confiamos que os guste esta última entrada.

Después de la muerte de Balder, los dioses intentaron traer de vuelta a Balder, pero Loki disfrazado logró impedir su regreso y este último acto de su traición sería el motivo por el que Odín decidiera darle uno de los castigos más famosos de la cultura nórdica.

Loki sabiendo que le buscarían para apresarle decidió huir y se escondió en una casa de cuatro puertas, una en cada dirección para así poder ver en todas las direcciones mientras que por el día se convertía en pez y recorría el río para que no le encontrasen. Una noche junto al fuego tejió a partir de un hilo de lino una red de pesca para intentar preveer un artefacto con el que los dioses podrían atraparle, pero cuando vio aparecer los dioses lanzó esta red al fuego para que no supiesen de su existencia y no emplearan el artilugio contra él mismo.

Por desgracia para Loki intentando descubrir como le podrían atrapar acabó elaborando él mismo su propia trampa, pues los dioses al ver la blanca ceniza en forma de red advirtieron de que se trataba y fueron al río en su busca con una gran red de pesca.

Loki que se había transformado en salmón intentó huir, pero finalmente Thor le atrapó por la cola y le pudieron aplicar el famoso castigo.

Le llevaron a una cueva y allí lo ataron a tres rocas, poniendo sobre su cabeza un gran número de serpientes venenosas que destilaban su veneno sobre la cabeza del dios. Afortunadamente para Loki su esposa Sigyn se ponía junto a él y con una vasija impedía que el veneno diese en el rostro del dios, pero cuando había que vaciar la vasija el veneno sí que daba contra el rostro de Loki y este se estremecía de tal manera por el dolor que generaba terremotos con sus sacudidas.

¿Puede que esto os recuerde a cierta escena de la serie Vikings?

Pues hasta aquí la publicación de hoy queridos hidromieleros, esperamos que os haya gustado y recordad tener siempre las jarras bien llenas de espumoso hidromiel artesanal.

Sköl!